05-06-2007 –
Riesgos de la cronificación
Escribo antes de las elecciones del 27 de mayo. Escribo desde una esperanza discreta y desde una desolación interior importante. Lo que estamos viendo y escuchando en la campaña, aún siendo muchas de estas cosas muy habituales en tiempos de campaña, me resulta preocupante e inquietante. Es lo mismo de siempre, pero con unos posos cada vez más cargados de mentira, de manipulación, de simplificaciones absurdas. Hay una despreocupación increíble de los problemas de la gente y de los sufrimientos de los habitantes de este país.
Y esto viene de largo y parece que va para largo. No quiero detenerme a analizar de quién es la responsabilidad de lo que nos está sucediendo, aún a riesgo de ser tachado de equiparar todas las actuaciones. Lo que quiero subrayar es el riesgo de que nuestra «enfermedad» se vuelva crónica. Por una parte, algunos políticos parece que se sienten cómodos con el llamado problema vasco y no muestran el más mínimo interés de que esto se arregle, porque es su arma de guerra cara a conseguir más votos.
Por otra parte, otros políticos se sienten cómodos echando el bulto sobre los demás. Ellos todo lo han hecho bien, pero son los otros los que no asumen lo que se les dice. La acusación de «irresponsables» corre de un barrio a otro. La culpa siempre es de los demás. Otros se callan, como si no quisieran contaminarse con este conflicto, no sea que les salpique de mala manera.
Y está creciendo mucho musgo sobre el problema y sobre los sufrimientos. Es musgo de lejanía, de incomprensión, de rencor, de odio, de actitudes de violencia, de imposición, de ruptura de relaciones, de pasotismo... Y si esta capa que va recubriendo nuestros problemas se hace muy espeso, corremos el riesgo de que siempre estemos hablando de lo superficial, sin nunca enfrentarnos al problema. Estamos corriendo serio peligro de cronificación de la situación.
Y todos tenemos que hacernos conscientes de este problema. No es buena solución que el musgo cubra el problema. No es buena solución que pasemos de puntillas sobre los problemas de deshumanización que estamos viviendo. Mucho menos aceptable es que se eche musgo sobre el problema, porque haya intereses creados. La paz y la normalización no pueden ser monedas de cambio de ningún interés político. Por mucho musgo que crezca sobre el problema, no por eso se soluciona nada. Y la cuestión es que nos pongamos en camino de soluciones. La cronificación de esta situación puede llegar a ser grave.
Iñaki Beristain Revista Arantzazu

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