Miércoles, 14 2008

26-02-2008 – Voto, Marcha y Pascua

Hil honetan hiru une inportante dauzkagu aurrean: hauteskundeak, Arantzazurako Ibilaldia eta Pazkoa. Botoa erantzukizunez, askatasunez, errealismoz eta kontzientziaren agindura emango dugu. Giza eskubideen aldeko botoa izango da. Aran­tza­zu­rako Ibilaldiak gure bokazioa bidekoa dela adieraziko du beste behin. Jesusi atxikirik, beldurrik ez izateko deia izango da. Eta Pazkoan argiaren bokazioa kantatuko dugu, Jesusen segizioan. Hiru esperientziek, azken batean, biziari egindako kantua nahi dute izan, bakeari eta giza duintasunari egindako kantu. Eta erantzukizun hori ezin dezakegu alde batera utzi. Dagiogun biziari kantu!

Estamos en plena ebullición. Los partidos políticos han tomado las calles para hacernos sus ofertas y pedirnos nuestro voto. Es el momento en el que todos «valemos» mucho. Daremos nuestro voto y lo haremos por y con responsabilidad. Será un voto con libertad, con realismo y en conciencia. Será un voto por los derechos humanos, por la vida, por la libertad y por la paz. No permitiremos que nadie nos imponga el voto y que nadie nos tutele en el ejercicio de nuestro derecho.
Después de la votación, vendrá la Marcha a Arantzazu de la diócesis de Gi­puzkoa y de los que de algunos otros lugares nos quieran acompañar. Momento y experiencia importante para nuestra Diócesis. Confesar que, haciendo camino, acompañamos a tantos que hacen su camino, nos conforta y nos identifica. La Iglesia de Jesús es del camino y está de camino. Será una invitación a «permanecer en Jesús y a no tener miedo», como reza la pancarta.
Y así llegaremos a la Pascua, el momento más importante para el creyente. Pascua de Jesús y nuestra pascua. Experiencia y celebración que nos da columna vertebral y consistencia fundante. Nuestro camino necesita de la luz de la Pascua. La noche de la Vigilia Pascual nos hará caminar de la oscuridad a la luz, detrás del Resucitado, a su luz. Y sabremos que nuestra vocación es vocación de luz y de canto a la vida.
Tres momentos importantes, sin duda. Tres momentos que pueden pasar desapercibidos para muchos. Pero tres momentos que pueden marcar nuestra propia vocación de cantar a la vida y a la dignidad. Y de eso se trata: de que nuestra responsabilidad no se reduzca a unos momentos concretos, sino de que estos mo­mentos concretos y datados, se conviertan en programa de canto a la vida y a la paz. Nuestra tierra necesita de nuestro impulso a la paz. Nuestra tierra necesita que se le impulse al camino de la búsqueda y de la libertad. Y nuestra tierra necesita de la Pascua que le haga sentirse digna y amada. Resumiendo y en definitiva, se trata de un ¡canto a la vida y a la dignidad!

Iñaki Beristain
Revista Arantzazu
 

 

Voto, Marcha y Pascua
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