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Emoción En Arantzazu, las palabra sobran. Acoge y sobrecoge. Arantzazu nos invita a llegar, mirar, escuchar y sentir. Observar el lenguaje del entorno, pasear, mezclarnos con los apóstoles de Oteiza, descender a la Basílica, dejar que nuestra mirada ascienda por su ábside, visitar el edificio del Misterio… Si el visitante acude con una mirada abierta, se desprotege y se deja tocar por su lenguaje, Arantzazu es un conjunto de emociones que despiertan lo mejor del ser humano: naturaleza, arte, cultura, convivencia, humanismo, ética, paz, espiritualidad… |