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Huella afectiva Arantzazu tiene un impresionante pasado, más de 500 años encarnados en el corazón de nuestro pueblo. En la retina y en el recuerdo de la mayoría de guipuzcoanos/as, de muchos/as vascos/as y de tantos visitantes de otros lugares, Arantzazu ha dejado la huella afectiva de un lugar especial. Arantzazu conecta con nuestras raíces, vincula pasado, presente y futuro, es un hilo conductor que atraviesa el corazón de muchas generaciones. Es una huella que informa, orienta y contiene sabiduría; pero no es un vestigio del pasado ni un resto arqueológico petrificado, es una huella en movimiento, respira. Arantzazu es historia. Historia viva, presente y dinámica. Arantzazu es un reflejo vivo de nuestra propia historia que se nos ofrece para disfrutarla y para que el hilo de su continuidad histórica no se rompa. |